El mundo de Pilar Sala ocupa alegremente un lugar de preponderancia en la pintura naive.

Sus mundos de ensueño, sus alegorías de la felicidad, sus afirmaciones constantes del bien, que es la materia prima de la que se nutre este arte y que vivifica a todos sus cuadros, hablan del temperamento claro, abierto de par en par a la hermosura y a la sencillez, que ella recoge en sus emblemáticos trabajos, tan luminosos en su unidad, que constituye un himno de gratitud y de felicidad.
Cesar Magrini
©Junio 2003, Buenos Aires