En un rincón de Vicente López, una
hermosa casona alumbrada por abundante sol entre el follaje cobija
un taller de ensueño. Allí la fresca paleta de Pilar
Sala no se cansa de crear pequeños mundos donde con ingenua
sutileza, se confunden realidad y fantasía.
Esta artista naif argentina trabaja con riqueza imaginativa paisajes,
elementos y personajes que desgranan mágicamente humor y sentimientos.
Los elementos surrealistas juegan en su temática onírica
como en en sueño empecinado en recordar cada detalle. La poesía
del color deleita al observador más allá de la aparente
simpleza temática.
Si bien hay tantos estilos de pintura naif como pintores, la belleza
de una creación se expresa con mayor intensidad cuanto más
espontáneamente fluye el niño interior, ese
capaz de transmitir, como en este caso, candor y dulzura.
Pilar Sala no estudió pintura, es licenciada en Ciencia Política;
pero se transformó en una autodidacta que logró, mediante
un constante desafío, una técnica en la que se reconoce
maestría.
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Como resguardada en su taller,
optó por otras formas para dar a conocer su trabajo
"No me agradan las exposiciones", aclaró. Entonces,
para llegar masivamente a los que gustan de su peculiar estilo, editó
serigrafías artesanales de varios de sus cuadros.
La mayoría se agotó rápidamente, ya que fueron
confeccionadas por serígrafos prestigiosos y hoy adornan salas
y lugares de Argentina y otros países.
Asimismo, en su página Web no solo pueden observarse sus obras,
sino que está abierta al intercambio con notables artistas extranjeros
y nacionales del género.
Aunque, según comentó, por estos días fue tentada
y aceptó. Por tal motivo en la Sala 2, de la Galería Forma
( Araoz 2540, Capital) podrá verse una colección de sus
pinturas del 7 al 19 del mes próximo.
Así, a pincel directo, los azules puros y los elaborados colores
de su paleta nos dejarán ver en distintos planos flores, árboles,
sembradíos y personas, que vibran anidando emociones e ingenua
sensualidad.
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